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Historia

Fundación

La historia de los inicios de San Nicolás de los Garza está estrechamente ligada a los acontecimientos derivados de la fundación de Monterrey, ocurrida el 20 de septiembre de 1596.

La capital de Nuevo León fue asentada por tercera ocasión y en definitiva por Diego de Montemayor, quien acompañado de doce familias anteriormente avecindadas en Saltillo, emprendió la exploración de estas tierras con el propósito de poblarlas.

Diego Díaz de Berlanga fue el redactor del Acta Oficial de la Fundación de Monterrey.

El jefe de cada una de las doce familias recibió al paso del tiempo una porción de tierra para que la habitara, poblara y trabajara. Por esos tiempos, las concesiones de propiedades se hacían a través de “mercedes”, que eran medidas en “caballerías de tierra” o “sitios de ganado mayor”. Una “caballería de tierra” era el equivalente a 10,41 kilómetros cuadrados, y un “sitio de ganado mayor” incluía 17,49 kilómetros cuadrados.

Cabe destacar que una merced de tierra era acompañada por “encomiendas de indios”, es decir que a cada poblador se le asignaba alguna cantidad de indígenas para que se sirviera de ellos, pero también y sobre todo para que los educara, “civilizara” y evangelizara.

En aquellas propiedades se establecían haciendas, estancias o rancherías, que al paso de los años se convirtieron en los pueblos, villas y posteriormente en los municipios que hoy conocemos. En lo que hoy es San Nicolás de los Garza se concedieron tres mercedes de tierras, que rebasaban por mucho la extensión territorial que actualmente tiene el municipio.

De los jefes de las doce familias fundadoras de Monterrey, tres recibieron mercedes de tierras en la región donde hoy se extiende el industrioso y progresista municipio de San Nicolás de los Garza.

Una de esas concesiones la recibió Diego Díaz de Berlanga y corresponde al área donde actualmente se encuentra la cabecera municipal, que pronto fue conocida por los alrededores como Estancia de Diego Díaz de Berlanga.

Es importante mencionar que aunque en nuestro municipio no hubo una fundación propiamente, se ha tomado como fecha conmemorativa de su constitución formal el 5 de febrero de 1597, ya que fue el día en que tomó posesión de sus tierras Diego Díaz de Berlanga, considerado como fundador.

Colindante con la propiedad de Díaz de Berlanga estaba la de Domingo Manuel, que fue convertida en una hacienda de labor. Fue conocida desde aquellos tiempos como Hacienda de Santo Domingo.

El tercer territorio mercedado en esta zona perteneció a Pedro Iñigo, aunque es necesario aclarar que a él no se le identifica como poblador, sino como simple propietario de tierras.

Estas tres propiedades pasaron por una larga historia de cambios de dueños y acontecimientos sociales y políticos, hasta que finalmente se convirtieron en la orgullosa y próspera ciudad de San Nicolás de los Garza.

Considerado como fundador de la ciudad de San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Diego Díaz de Berlanga es sin duda alguna uno de los personajes más trascendentales en la historia de nuestra ciudad.

En el primer ayuntamiento de la ciudad establecido en 1596, fue regidor junto con Juan Pérez de los Ríos y Diego Maldonado, y también fue asignado al cargo de escribano público. Fungió como asistente del gobernador Diego de Montemayor en todos los actos oficiales, y junto con él autorizó las mercedes de solares y tierras de labor concedidas a los primeros pobladores de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey.

Diego Díaz de Berlanga estuvo casado con Mariana Díaz, quien quedó como administradora de la propiedad cuando él murió en el año 1605, y la mantuvo en su poder alrededor de 30 años más, hasta que finalmente la vendió al capitán Pedro de la Garza. Esa fue la razón de que a partir de 1635, la propiedad fuera identificada por los pobladores de la región como Estancia de Pedro de la Garza o Estancia de los Garza o Estancia de los Garzas.

Asimismo, mucho antes de ser una villa o ciudad, la propiedad fue conocida como San Nicolás de los Garza, y la razón es que desde tiempo atrás, los colonos de la finca empezaron a honrar a San Nicolás de Tolentino, a quien convirtieron en su Santo Patrón. De este modo, el nombre se formó con la advocación religiosa y el apellido de los propietarios.

La administración de la Estancia de San Nicolás de los Garza pasó a manos de su viuda, Inés Rodríguez, quien a su muerte la heredó a su hijo Pedro de la Garza, conocido como El Mozo para distinguirlo de su difunto padre.

Antes que los nuevos colonos llegaran a fundar sus haciendas, estancias y rancherías, los amos y señores de las tierras donde actualmente está enclavado el municipio de San Nicolás de los Garza, eran diversas tribus nómadas de indígenas que no establecían poblamientos ni echaban raíces en territorio alguno, pero se sentían dueños de toda la región.

Existen infinidad de referencias acerca de que los nuevos habitantes eran constantemente acechados por los “bárbaros” indígenas, a quienes se identifica simple y llanamente como salvajes, bestiales y proclives a las más desordenadas conductas.

A diferencia de una buena parte de las antiguas civilizaciones que tenían dioses y creían en fuerzas superiores, las tribus asentadas en esta zona no dejaron huellas o vestigios que permitan distinguir alguna forma de temor hacia un ser supremo.

Se sospecha que esa ausencia de religiosidad era la causa de su barbarie, desenfreno y de su vida proclive al “pecado”, según la percepción de los nuevos colonos católicos.

Existe una buena cantidad de antecedentes sobre la manera en que la gente se escabullía de los lugares públicos ante la presencia o simple amenaza de los indígenas, pero para tener una idea clara de lo que representaron estos bárbaros salvajes para los primeros pobladores de San Nicolás de los Garza, basta saber que no sólo Domingo Manuel, sino también Pedro Iñigo e incluso el capitán Antonio Rodríguez entre los pioneros nicolaítas fueron sus víctimas.

Fue en el último decreto de 1830, fechado el día 16 de diciembre, cuando el Congreso del Estado concedió la nueva categoría territorial de Villa a San Nicolás de los Garza.

El procedimiento regular para elevar a la categoría de villa cualquier estancia, ranchería o hacienda, iniciaba cuando la propia población interesada hacía la solicitud correspondiente una vez que se cubrían ciertos requisitos, como contabilizar más de mil habitantes y tener solvencia para costear no sólo su operación en base a su producción, sino también la construcción de su iglesia, su casa municipal y su cárcel.

Finalmente la Villa de San Nicolás de los Garza quedó integrada por la Estancia de los Garza, la Hacienda de Santo Domingo, la Hacienda del Topo de los Ayala (hoy Escobedo) y la Hacienda del Topo de los González (el Topo Chico), así como el Rancho de San Martín y algunas otras rancherías.

El primer Ayuntamiento de la Villa de San Nicolás de los Garza fue elegido en enero de 1836 y fue integrado por las siguientes personas:

Alcalde primero: José Andrés Montemayor

Alcalde segundo: José Carlos Cantú

Regidor primero: José Rafael Lozano

Regidor segundo: Juan José de la Garza

Regidor tercero: Cristóbal de Elizondo

Síndico procurador: Francisco Cantú

En 1845 la Villa de San Nicolás de los Garza sufrió la primera mutilación de su historia, pues fueron segregados el rancho de San Martín, entre otros territorios, para fundar la Villa de San Francisco de Apodaca, de modo que su población y su potencial de captación de recursos se redujo.

De acuerdo con un censo levantado por el Ayuntamiento en 1848, la municipalidad de San Nicolás de los Garza contaba apenas con 2 mil 27 habitantes, lo cual significa que su población mermó desde la fecha de su erección en villa, y eso se debía a la segregación de rancherías en 1845.

Iglesia de San Nicolás de Tolentino

Anteriormente quedó establecido que el nombre de San Nicolás de los Garza proviene del hecho de que los habitantes de la Estancia de los Garza se encomendaron a San Nicolás de Tolentino, y al erigirlo en su Santo Patrón, le dedicaron la pequeña y rústica capilla que, por obligación, cada beneficiario de tierras mercedadas debía construir en su propiedad a fin de civilizar y evangelizar a los indios que les eran encomendados.

Cuando en 1830 el territorio fue elevado a la categoría municipal de villa, en el punto once del decreto se establecía literalmente que: “Se hace también donación al dicho nuevo distrito de trescientos pesos por una vez sobre el ramo de vacantes, para ayudar a la construcción de la capilla de la Estancia”.

El recinto religioso empezó a erigirse apenas en 1836, el año en que se realizó tardíamente la primera elección municipal, pero no fue concluido sino hasta 1857. El motivo de tanta demora fue que, según algunas fuentes históricas, hacia 1848 no había llegado aún la prometida aportación estatal para la obra.

El 21 de julio de 1851, a quince años de iniciada la construcción, el alcalde nicolaíta Isidro González logró el consentimiento de los vecinos para reunir una cantidad de mil pesos, a fin de concluir la capilla que tanta falta hacía en la comunidad. Sin embargo el impulso definitivo provino del padre Leonardo de la Garza Flores, quien en 1857 se hizo cargo de la iglesia erigida en vice-parroquia, adscrita al curato del Sagrado Corazón de Jesús.

El 26 de mayo de 1900, la vice-parroquia pasó al curato de la Santísima Trinidad, pero cerró luego de ser saqueada en 1914 por los carrancistas durante la Revolución Mexicana, por lo que a lo largo de 36 años no albergó actividad religiosa. Fue reabierta en septiembre de 1950 con un evidente deterioro, y doce años después, en 1962, padre el Benjamín García, asumió el reto de construir un nuevo templo al lado de la capilla.

La obra inició el 20 de noviembre de 1968, y para 1973 ya estaba concluida. Sólo cinco años en comparación con los 21 que tardó en construirse la antigua capilla.

El Palacio Municipal

El antiguo palacio municipal de San Nicolás de los Garza estaba emplazado en el mismo terreno que el actual. Se trataba de un antiguo edificio de sillar ubicado en las calles de Hidalgo y Juárez, frente a la Plaza Bernardo Reyes. Ahí estaban concentrados también la cárcel municipal y el juzgado, lo mismo que la escuela oficial de niños y el Teatro Independencia, además del tanque elevado que abastecía de agua a la población.

La vieja casona estaba rodeada de un amplio pasillo resguardado por un techo, que caía hacia el frente en cinco arcos y uno a cada lado. Al centro de la construcción se elevaba una torre de tres diferentes medidas de espesor; la más amplia servía de base, la central ostentaba cuatro carátulas de reloj que permitían ver la hora desde los cuatro puntos cardinales, y en la más estrecha, en la parte alta, había un campanario que anunciaba las horas y las medias horas.

La torre y el reloj fueron añadidos a la construcción ya en el siglo XX, durante la gestión municipal de Francisco Cantú Treviño en 1929. El reloj había sido importado de Alemania, con un costo en aquel entonces de tres mil pesos. Cabe destacar además que en ese mismo período de gobierno, en el Palacio Municipal, se ubicó el primer teléfono que hubo en San Nicolás de los Garza, que era un antiguo aparato de manivela.

En 1946, ya iniciado en proceso de industrialización, el alcalde Ricardo A. Elizondo hizo el primer intento por cambiar la fisonomía del Palacio Municipal, acorde al desarrollo que adquiría la municipalidad. Sin embargo, al paso de los años, el viejo edificio se volvió a todas luces disfuncional para desempeñar las actividades de gobierno, y fue demolido durante la administración de Gerardo Martínez como alcalde (1967-1969).

Correspondió al alcalde Leonel Treviño Botello construir el nuevo Palacio Municipal durante la gestión 1970-1971, y mientras tanto el Ayuntamiento y las oficinas municipales despacharon desde la antigua sede de la escuela Abraham Z. Garza, hoy el cruce de Juárez y Treviño.

El nuevo Palacio Municipal tuvo un costo de 2 millones de pesos, y fue inaugurado el 16 de agosto de 1971 por el gobernador Luis M. Farías.

A lo largo de su historia, San Nicolás de los Garza siempre ha tenido dos plazas; una es la Plaza Bernardo Reyes o Plaza Grande, que viene a ser la Plaza de Armas frente a la Presidencia Municipal, ubicada en la calle Juárez, entre Hidalgo y Aldama. La otra es la Plaza Benito Juárez o Plaza Chica, que se encuentra en la calle Juárez, entre Treviño y Morelos.

Ambas han tenido un lugar importante en la secuencia de sucesos al paso de los años.

La Plaza Bernardo Reyes o Plaza Grande tenía una pequeña pila al centro, y los “andadores” eran en realidad los senderillos que había trazado la gente de tanto pasar por el mismo sitio para no verse en la necesidad de rodear la plaza.

Fue durante el período 1946-1948 de la administración municipal, a cargo del alcalde Ricardo Elizondo, cuando fue trazada la plaza propiamente. Además, se hizo una convocatoria a los vecinos a fin de que donaran las bancas de granito, razón por la cual en cada pieza estuvo grabado el nombre de quien las obsequió.

El arreglo de los jardines dio otro aspecto a la plaza, lo mismo que los arbotantes de hierro forjado con cinco bombillas que iluminaban hermosamente en las noches.

En 1956, el alcalde Tomás Cantú construyó un kiosco de estilo oriental con techo sostenido por ocho columnas. Desde entonces, tras el tradicional Grito de Dolores sirvió para que ahí se ondeara la Bandera durante la celebración de la Independencia de México. Más tarde esa estructura fue sustituida por otra de características más modernas que fue derribada en el año 2014 para dar paso a una vanguardista y monumental concha acústica.

La vida de los pobladores

Al obtener una merced de tierras, el nuevo propietario se obligaba a poblarlas y hacerlas producir a través de las actividades básicas como eran la agricultura y la ganadería.

Antes que San Nicolás de los Garza se consolidara como villa, la tierra se trabajaba en común en las rancherías, estancias y haciendas, y cada familia recibía una parte de lo producido. Esa organización predominó hasta mediados del siglo XIX, cuando por fin se repartieron los solares, se trazaron las calles y callejones y se erigieron los edificios municipales.

La actividad agropecuaria no dejó de ser la principal, pero el censo de 1848 arrojaba también una escasa proporción de trabajadores dedicados a otros empleos o profesiones. De un total de 2 mil 27 habitantes, se contabilizaban 129 jornaleros, “muchos” labradores, 20 conductores de carromatos, 7 zapateros, 6 criadores de ganado, 6 carpinteros, 5 músicos, 4 herreros, 30 obrajeros, 3 albañiles, 2 sastres y 1 panadero.

El tiempo y las circunstancias fueron determinando cambios en la actividad productiva. Primero las familias empezaron a comerciar el sobrante de su producción agropecuaria, y posteriormente fueron surgiendo las primeras industrias caseras como la fabricación piloncillo, de carne seca, de conservas, de frutas cristalizadas, de pinole o leche, que los nicolaítas comerciaban principalmente en Monterrey.

La actividad económica de San Nicolás de los Garza ha cambiado a lo largo de su historia, pero bien podría decirse que fue forjándose una vocación industrial que en la actualidad es su esencia y su proyección hacia todo México.

El hombre del campo nicolaíta aprendió con el tiempo nuevas formas de procesar sus productos básicos. Fue así como, alrededor de 1854, se inició en San Nicolás de los Garza una nueva industria de naturaleza rústica, que sería básica para el bienestar de las familias y la economía de la región por muchos años: la producción de carne seca.

Hacia principios del siglo XX, ya esa nueva actividad productiva se había popularizado, y la carne seca no sólo se consumía en las diferentes villas y poblados de Nuevo León, sino que incluso empezó a producirse también fuera de San Nicolás de los Garza.

Y derivada también de la ganadería, surgió más tarde otro ramo industrial rústico relacionado con la curtiduría de pieles. En 1935 se puso en marcha el primer negocio de este tipo, que se llamaba “Tenería González” y era propiedad de don Juan F. González, quien se empeñó en dar empleo los habitantes nicolaítas.

Apenas dos años después de haberse abierto el camino, en 1937 fue abierta un a nueva empresa del mismo ramo, la “Tenería Cantú”, propiedad de don Pablo Benigno Cantú.

Así era como San Nicolás de los Garza iba encontrando su destino, que inexorablemente lo llevaba hacia la industria donde pronto encontraría su despegue definitivo.

Otra actividad productiva rústica surgida en San Nicolás de los Garza, pero que merece mención aparte por la trascendencia que alcanzó en la región, fue sin duda alguna la industria lechera. Durante cuarta década del siglo XX, esta municipalidad se convirtió en un importantísimo centro de abastecimiento de leche para la ciudad de Monterrey.

Los orígenes de la industria lechera, que tanto auge cobró en la capital nuevoleonesa, estuvieron en el mismo proceso de producción excesiva del producto que tenían las cada vez más prósperas familias nicolaítas. Al no poder consumirse en el seno familiar, fue necesario comercializar el excedente y entonces apareció el oficio del lechero.

El trabajo del lechero consistía en recolectar los sobrantes de leche de las propiedades, los cuales transportaba en carromatos de tracción animal hasta la ciudad de Monterrey. Se trataba de una actividad dura, ajetreada y exhaustiva, pues los traslados en un vehículo como el descrito no eran tan breves como actualmente lo son, y para que el producto llegara fresco, la leche que se acopiaba a las siete de la mañana se entregaba alrededor de las dos de la tarde, y la que se recopilaba a las siete de la noche se entregaba entre cuatro y cinco de la mañana.

Entre los primeros lecheros de San Nicolás de los Garza son recordados Don Idilio Garza, Don Eligio Cantú, Don Martín Gutiérrez, Don José Gutiérrez y Don Braulio Rangel. Sin embargo no faltaron más delante los emprendedores que concibieron la primera empresa lechera, la Compañía Certificadora y Pasteurizadora de Leches, S. A., que nació el 28 de enero de 1934, y que tiempo después pasó a ser la Cremería Modelo, S. de R. L.

Las marcas nicolaítas de mayor prestigio que aún se recuerdan son: Granja la Estancia, Granja Sanitaria, Granja Lagrange, Granja El Paraíso y Las Puentes, todas ellas fueron “devoradas” por las nuevas firmas que desafortunadamente las superaron en competitividad.

 

El auge industrial

El crecimiento y desarrollo de San Nicolás de los Garza se consolidó, siempre en estrecha co-dependencia respecto a la ciudad de Monterrey, de modo que no puede entenderse que la vocación industrial de esta municipalidad haya adquirido gran impulso y auge sin repasar los factores que motivaron la industrialización de la capital nuevoleonesa.

A iniciativa del gobernador Lázaro Garza Ayala en 1888, el Congreso del Estado decretó la exención de impuestos por un lapso de siete años a las industrias de cualquier giro que se establecieran en la localidad. Un año después, al retomar las riendas del gobierno, el general Bernardo Reyes envió una nueva iniciativa para decretar la exención de impuestos hasta por 20 años, de modo que la inversión no se hizo esperar.

Las primeras industrias se establecieron en Monterrey hacia finales del siglo XIX, y al paso de los años los inversionistas debieron volver su mirada hacia otros rumbos en busca de espacios para iniciar o expandir sus actividades. San Nicolás de los Garza era para entonces un punto geográfico para tomarse en cuenta por su cercanía con la capital.

Al día de hoy, San Nicolás de los Garza ha forjado su propia trayectoria, su propio nombre y su propia historia como ciudad industrial, una historia que bien vale la pena recorrer paso a paso, para reconocer a los hombres y las empresas que iniciaron este camino de grandeza.

San Nicolás de los Garza se insertó en el mundo de la industrialización a partir de 1943. El 23 de abril de ese año se convirtió en sede de la empresa HYLSA (Hojalata y Lámina, S.A.), con lo cual inició una etapa de inusitado desarrollo que representó grandes retos y un cambio total de vida para su población.

Dos años después de la llegada de la primera gran empresa, en 1945, se estableció en la zona la segunda de ellas, llamada Talleres Universales.

Para 1946 llegaron a San Nicolás de los Garza dos industrias más: Trailers Monterrey, S.A. y la empresa Tonelera del Norte.

Se contabilizaban ya cuatro empresas industriales, pero la evolución nicolaíta hacia su nueva actividad económica apenas iniciaba. En 1948 se establecieron tras otras dos, Cuprum, S. A., así como la Troqueladora Industrial.

En ese tiempo, una de las empresas de más arraigo y éxito como es Gamesa, S.A., inició la construcción del edificio que a partir de 1953 albergaría su fábrica en tierras nicolaítas. El mismo año llegó la Tenería Regiomontana que se convirtió en una nueva fuente de empleos

Metales Industrializados, S. A. se estableció en el año 1954, y dos años después, en 1956, San Nicolás de los Garza daba la bienvenida a Conductores Monterrey, S. A., a Papelera Maldonado, S. A. y Transportes Barreda.

Durante la década de los 60s del siglo pasado se sumó a la lista Tambores Monterrey, S.A., y en 1971 abrieron sus puertas Multilec, S.A., Bolsas Maldonado, Acabados Automotrices, S.A. y Empaques Flexibles, S.A. En los 70s se establecieron las empresas KIR Alimentos, S.A., Plásticos IGA, S.A., Empacadora Ponderosa, S.A., Indalum, S.A., Incarmex, S.A. y Mekano, S.A.

La lista al día de hoy es extensa, pero las empresas citadas anteriormente fueron las primeras, y por tanto las que iniciaron la historia industrial que hoy da prestigio a San Nicolás de los Garza.

 

Erigida como Ciudad

De acuerdo al Decreto No. 54 de la LIX Legislatura, el H. Congreso del Estado de Nuevo León, elevó a categoría de Ciudad la Villa de San Nicolás de los Garza el 8 de Mayo de 1971.

Lista de alcaldes de la Villa de San Nicolás de los Garza, de 1836 a 1971:

1836                        José Andrés Montemayor

1841                        José María Lozano

1849                        Antonio Lozano

1849                        Francisco Treviño

1851                        Isidro González

1852                        Ignacio Cantú

1853                        Isidro González (suplente)

1853                        Ignacio Cantú

1856                        Jesús de Góngora

1859                        Antonio Lozano

1859                        Isidro González

1861                        Felipe Lozano

1863                        Felipe Lozano

1864                        Felipe Lozano

1864                        Bruno Zambrano

1865                        Cayetano Cantú

1866                        Julián Salinas

1867                        Julián Salinas

1868                        Julián Salinas

1869                        Pablo García

1870                        Hilario Cantú

1871                        Pablo García

1871                        Jesús Cantú Sánchez

1873                        Bruno Zambrano

1874                        Pablo García

1876                        Severo Zambrano

1876                        Cayetano Garza

1876                        Julián Salinas

1876                        Hilario Cantú

1876                        Juan B. González

1876                        Francisco Salinas

1877                        Francisco Salinas

1877                        Cayetano Lozano

1878                        José Pilar Cantú

1881                        Hermenegildo Cantú

1885                        Pablo García

1886                        Andrés Lozano

1887                        Desiderio Zambrano

1889                        Julio Cantú

1890                        Andrés Zambrano

1891                        Andrés Zambrano

1892                        Filomeno Lozano

1893                        Pablo García

1894                        Pablo García

1895                        Filomeno Lozano

1896                        Pablo García

1897                        Pablo García

1898                        Pablo García

1899                        Pablo García

1900                        Pablo García

1901                        Pablo García

1902                        Pablo García

1903                        Pablo García

1904                        Pablo García

1905                        Filomeno García

1907                        Pablo García

1908                        Pablo García

1909                        Pablo García

1910                        Braulio Lozano

1911                        Apolinar C. Treviño

1912                        Regino Vargas

1913                        Braulio Lozano

1914                        Espiridión Villarreal

1915                        Juan Cantú Cantú

1916                        Santos Lozano Cantú

1917                        Sixto Lozano

1918                        Andrés Lozano

1919                        Gabino Villarreal

1921                        Regino Vargas

1923                        Santos Cantú Garza

1925                        Ramón Garza

1927                        Benito Cantú

1929                        Francisco Cantú Treviño

1931                        Macedonio Gutiérrez

1933                        Emilio Cantú

1935                        Rosendo Villarreal

1937                        José C. Cantú

1939                        Fermín Ruiz

1940                        Pilar Elizondo

1941-1942  José C. Cantú

1943-1945  Pedro Villarreal

1946-1948  Ricardo Elizondo

1949-1951  Adolfo Villarreal Guajardo

1952-1954  Eliseo Garza Garza

1955-1957  Tomás Cantú Villarreal

1958-1960  Pedro Villarreal del Bosque

1961-1963  José E. Cantú

1964-1965  Óscar Vela Cantú

1966-1967  Oswaldo Lozano

1967-1969  Gerardo Martínez Carrillo

 

Lista de alcaldes de la Ciudad de San Nicolás de los Garza, de 1971 a 2015:

1970-1971  Leonelo Treviño Botello

1972-1973  Carlos Gómez

1974-1976  Luis J. Prieto

1977-1979  Jesús Hinojosa Tijerina

1980-1982  Ricardo Canavati Tafich

1983-1985  Rogelio Villarreal Garza

1986-1988  Roberto Campos Alonso

1989-1991  Juan Angel Ochoa Sáenz

1992-1994  Jesús Hinojosa Tijerina

1994            José Luis Garduño (Alcalde Interino)

1994-1997  Adalberto Núñez Ramos

1997-2000  Jorge Luis Hinojosa Moreno

2000-2003  Fernando Alejandro Larrazabal Breton

2003-2006  Miguel Angel García Domínguez

2006-2009  Zeferino Salgado Almager

2009-2012  Carlos Alberto De la Fuente Flores

2012-2015  Pedro Salgado Almager

 

A partir de 1925, las gestiones municipales eran de dos años, en 1943 se ampliaron a períodos de tres años, posteriormente, de 1970 a 1974 volvieron a ser de dos años y después de esta fecha y hasta la actualidad la administración dura un trienio.

Es importante mencionar que esta municipalidad ha hecho una aportación importante a la política estatal, pues tres exgobernadores de Nuevo León han sido orgullosamente nicolaítas: Ramón Treviño, Pablo A. de la Garza y Nicéforo Zambrano.

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